
Hoy como ya se ha comentado en anteriores publicaciones, voy a realizar con mi grupo nuestra primera visita al colegio asignado “Juan Ramón Jiménez”,en la zona del Almanjayar. Son solamente prácticas de observación pero no por ello son menos importantes.
Una de las primeras impresiones que me causó cuando conocí el colegio fue la zona donde estaba situado, dándome una visión crítica de lo que podía encontrarme en el colegio. Una vez dentro nos recibió el maestro con el que teníamos concertada la cita y nos guió hasta su clase de educación física. Nos tocó el primer ciclo de primaria, 1º de primaria. En este colegio según nos informó el maestro había un total de 16 nacionalidades diferentes y como consecuencia, en esta clase había una gran diversidad, lo que conllevaba una dificultad extra a la hora de dar la clase.
El maestro nos facilitó en todo lo posible nuestra observación, invitándonos incluso a reunirnos con los niños a la hora de que el maestro explicara las actividades a los niños.
Inmersos ya en la clase, se observa un gran descontrol ya que los niños no tienen hábitos todavía asentados. Pero la clase se desarrollo más bien de una forma poco progresiva, ya que el maestro tenía pararse continuamente para mandar callar a los alumnos y organizar a los mismos de nuevo.
Esta clase está compuesta por alumnos con déficit de atención y con hiperactividad, también había dificultades con el idioma, que fueron subsanados haciendo hincapié en las explicaciones lentas y claras. En esta clase también pudimos encontrar una niña con Síndrome de Down, que el maestro en la mayoría de las ocasiones no podía controlar. Pero a pesar de todas las dificultades a la hora de trabajar, la clase fue muy divertida para los alumnos.
Pensando en una posterior intervención como docentes tenemos que tener en cuenta todos los aspectos mencionados y algunos que no están por escrito y controlar todo para llevar a cabo una clase normal de educación física. Como conclusión la experiencia me ha parecido muy buena y nos aportará una base para realizar nuestra intervención.
Una de las primeras impresiones que me causó cuando conocí el colegio fue la zona donde estaba situado, dándome una visión crítica de lo que podía encontrarme en el colegio. Una vez dentro nos recibió el maestro con el que teníamos concertada la cita y nos guió hasta su clase de educación física. Nos tocó el primer ciclo de primaria, 1º de primaria. En este colegio según nos informó el maestro había un total de 16 nacionalidades diferentes y como consecuencia, en esta clase había una gran diversidad, lo que conllevaba una dificultad extra a la hora de dar la clase.
El maestro nos facilitó en todo lo posible nuestra observación, invitándonos incluso a reunirnos con los niños a la hora de que el maestro explicara las actividades a los niños.
Inmersos ya en la clase, se observa un gran descontrol ya que los niños no tienen hábitos todavía asentados. Pero la clase se desarrollo más bien de una forma poco progresiva, ya que el maestro tenía pararse continuamente para mandar callar a los alumnos y organizar a los mismos de nuevo.
Esta clase está compuesta por alumnos con déficit de atención y con hiperactividad, también había dificultades con el idioma, que fueron subsanados haciendo hincapié en las explicaciones lentas y claras. En esta clase también pudimos encontrar una niña con Síndrome de Down, que el maestro en la mayoría de las ocasiones no podía controlar. Pero a pesar de todas las dificultades a la hora de trabajar, la clase fue muy divertida para los alumnos.
Pensando en una posterior intervención como docentes tenemos que tener en cuenta todos los aspectos mencionados y algunos que no están por escrito y controlar todo para llevar a cabo una clase normal de educación física. Como conclusión la experiencia me ha parecido muy buena y nos aportará una base para realizar nuestra intervención.
Veo que os ha tocado una clase un poco complicada. Haber como va la intervención.
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